Siento que a todos nos pasa, que siempre vemos a todos vestidos de la misma forma, siempre son jeans anchos, las típicas poleras over sized, unos Converse’s o los zapatos Adidas “Samba”. Es como si todos en Santa Cruz estuvieran llevando un uniforme para verse identicos.
La moda, que antes era un lujo y un símbolo de expresión unica, parece que ahora se convirtió en una competencia absurda en la que ven quien lleva primero la blusa de alguna influencer europea, siendo esta, una problemetica que lleva nombre y apellido, el fast fashion.
La era digital, la causa de muerte, de la expresión auténtica.
Las redes sociales son la consecuencia por la que hemos cambiado la manera en que vemos la ropa. En los tiempos “antiguos” la moda era algo más importante, esta se hacia notar de una forma peculiar, donde el estar en “tendencia” era todo un ritual que conllevaba consumir revistas o pasarelas de casas de moda reconocidas, las cuales, muchas siguen vigentes hasta el día de hoy.
Pero ahora eso cambió en todo el mundo, las tendencias no solamente son influenciadas por las casas de moda, sino tambien, por personas con no tanto criterio en lo que es el mundo de la alta costura, donde suben una foto a Pinterest y muchas otras personas alaban y lo replican en un segundo, así de esta forma, la creatividad ya no es tomada en cuenta, sino el plagio de las prendas.
En Santa Cruz, esto se nota más que nunca, y claro que hay una razón, en Bolivia no hay casas de moda prestigiosas, y tampoco llegan como se debería, por lo que podemos ver, en su gran mayoría, solo hay personas que ahora apuestan por el fast fashion, sin pensar en buscar tener un estilo propio y buscar seguir una tendencia hecha por personas en cualquier red social. El resultado: una ciudad donde todos vestimos iguales y la persona que se viste distinto es criticada.
Inspiración o imitación
Poder inspirarse en el mundo de la moda no es un problema. De hecho, varios diseñadores tienen que buscar inspiración para crear sus colecciones. El conflicto está, cuando la inspiración se transforma en un plagio.
Si vestís así, sos cambasico; si vestís de esta otra forma, sos otaku, y así con varios tipos de estilos que se me pueden venir a la mente. Pero no nos damos cuenta que justo cuando seguimos estos estilos de una forma estricta, terminamos perdiendo la esencia que denota la moda. La esencia de esta es el experimentar, el encontrarte a ti mismo y poder comunicar eso que sientes mediante las prendas.
La moda ha pasado de ser una salida para poder expresarnos, a una forma de pertenecer a un lugar. Ya no se trata tanto de que es lo que te gusta, sino, de qué es lo que encaja en el algoritmo.
Cuanto más te parezcas a una tendencia, más atención recibís por parte del algoritmo. Y en esa búsqueda de aprobación, el estilo que uno debe de tener se vuelve cada vez más difícil de reconocer.
El caso Santa Cruz: una ciudad intoxicada por el fast fashion.
En los últimos años, Santa Cruz ha crecido como la Capital de la moda en Bolivia. Sin embargo, en este rubro, las redes sociales han generado una muestra visual única completamente evidente. Estudiantes de Diseño de Modas y diseñadores cruceños hablando al respecto de lo difícil que es competir contra el fast fashion, especialmente cuando todos buscamos ser iguales.
Marcas bolivianas que tienen peso en Santa Cruz como Ursula, Carla Quieroga y ICETEES, intentan recuperar la esencia local. Un claro ejemplo son la marca Papingo y Maminga, donde incorporan textiles nacionales, bordados y referencias culturales Bolivianas, haciéndolas dar un tremendo pluspero que enfrentan un consumidor que muchas veces prefiere lo “viral” a lo auténtico. Aun así, la nueva generación de diseñadores está apostando por fusionar lo global con lo local, dándole una nueva identidad a la moda cruceña.
Redes sociales: el doble filo del estilo
Las redes sociales han democratizado la moda, permitiendo que más personas se expresen visualmente, pero también han creado presión estética. Ya no basta con vestirse bien; hay que vestirse “para ser aesthetic”. Este fenómeno hace que muchos jóvenes duden de su propio gusto u ojo en su modo. En lugar de preguntarse “¿me gusta cómo me veo?”, se preguntan “¿queda bien para la foto?”.
Por culpa de eso nos hemos vuelto personajes de nuestras propias redes, adoptando estilos que quizás no nos representan por quiénes somos, pero sí cómo queremos ser percibidos. La autenticidad, entonces, se reemplaza por estética: la moda deja de ser un reflejo interno para convertirse en algo que no somos realmente.
Cómo recuperar el estilo propio
Recuperar la autenticidad en la moda no significa rechazar las tendencias, sino reinterpretarlas. Se trata de conocer lo que te gusta y adaptarlo a tu estilo. La moda cruceña tiene un potencial enorme para fusionar lo global con lo local, creando algo nuevo sin perder identidad.
Apoyar marcas bolivianas, combinar prendas de diseñadores locales y arriesgarse a salir del molde son pequeños actos que te harán ser más auténtico. Vestirse debería ser una forma de contar quiénes somos, no de encajar en lo que todos quieren ver.
Conclusión
La moda copiada es cómoda, pero vacía. Si todo el mundo viste igual, la verdadera tendencia será ser diferente. En Santa Cruz hay talento, diseño y una identidad que realmente merece ser explorada. Así que la próxima vez que abras Pinterest, Instagram o cualquier red social, en lugar de copiar el outfit, reinventalo.
Porque la moda no está en seguir una tendencia, sino en crearla.