El talento no brilla en el caos

Si el United quiere volver a ser un grande, tiene que arreglarse desde adentro. No sirve fichar al crack del momento si después lo metés a un equipo sin rumbo.

No todo se soluciona con fichajes millonarios

El problema del United no es la falta de figuras, es la falta de rumbo. Podés llenar un equipo de estrellas, pero si nadie sabe a qué juega, todo se va a la basura. Cada entrenador llega con una idea de juego, si se cambia a cada rato, los jugadores terminan perdidos. Así no se construye un equipo, más bien se improvisa. El United necesita una identidad real, una base que no dependa del técnico de turno. Porque cuando hay desorden arriba, ni el mejor jugador del mundo te va a salvar en la cancha.

Solo hay que mirar a los jugadores que pasaron por el club inglés para entender el problema. Pogba llegó como campeón del mundo y terminó sin rumbo. Maguire pasó de ser el defensor más caro del planeta a convertirse en el centro de todas las burlas y críticas. Sancho, que en Alemania era un crack, se perdió completamente cuando fichó por el United. Antony, que venía de brillar en el Ajax siendo relevante en el equipo holandés, tampoco logró demostrar lo que se pagó por su ficha. Lukaku, que regresó con grandes expectativas, tampoco logró rendir como se esperaba y terminó siendo criticado constantemente. Incluso Rashford, que es de la casa y conoce el club desde chico, se fue apagando poco a poco. No se puede creer que todos se vuelvan malos de la nada; el problema está en el entorno. El United compra talento, pero no lo cuida. Y cuando el ambiente es tóxico, ni el mejor jugador puede rendir.

Volver a ser un club de verdad

El equipo tiene que volver a pensar como un club de fútbol, no como una marca. Los hinchas no quieren ver más presentaciones con fichajes millonarios, quieren ver al equipo teniendo una identidad de juego, quieren volver a ser los “diablos rojos” no los “diablitos” en lo que se convirtieron, tienen que volver a dejarlo todo en la cancha. Quieren volver a sentirse orgullosos. Y eso no se compra con plata, se construye con trabajo, con humildad y con una identidad clara. Si el club sigue priorizando el marketing antes que el fútbol, va a seguir perdiendo. El cambio que el United necesita no está en un nuevo técnico o un fichaje estrella, está en recuperar el alma que lo hizo grande.

La directiva también tiene que cambiar

El problema no está solo dentro de la cancha. La gente que dirige el United parece estar más al pendiente en vender camisetas y hacer negocios que en armar un equipo que gane. Fichan jugadores por la fama que tienen o solo por una temporada buena que hizo, y no por lo que realmente le hace falta al equipo. Cuando los resultados no llegan, la frustración es total. Es fundamental entender que ni los millones, ni los nombres, ni los contratos multimillonarios pueden reemplazar un proyecto serio.

Para que esto cambie, el club necesita una reconstrucción total, no más fichajes de moda. Nada de eso sirve si no se trabaja desde dentro: hay que cortar los problemas desde la raíz, cambiar la forma en que dirige la directiva, renovar la mentalidad del plantel y poner en orden todo lo que significa ser parte del Manchester United.

Para que el Manchester United vuelvan a ser los “Red Devils” no alcanza cambiar de entrenador a cada rato cuando no salen los resultados o fichar al jugador del momento, ofreciéndole un contrato millonario. Hace falta un proyecto de verdad, serio, pensado para que cualquier jugador crack tenga como primera opción al Manchester United, que comienza desde la base: un vestuario unido, jugadores que se conocerán y un estilo de juego bien definido que todos entiendan y defiendan. Se tiene que recuperar esa mentalidad ganadora que hizo que los “diablos rojos” fueran temidos en toda Europa, volver a transmitir orgullo en cada partido y pasión en cada jugada. Los jugadores necesitan confianza y seguridad para mostrar su verdadero talento por el cual se les fichó; cuando sienten apoyo y saben que forman parte de un plan real y que no cargan el peso de que vino por una millonada, se arriesgan más, juegan con libertad y rinden al máximo. Y más allá de los nombres y los millones invertidos, lo que verdaderamente hará grande al club será su identidad, la forma en que trabaja día a día y la unión que logre dentro y fuera de la cancha. Solo con eso, con compromiso, disciplina y amor por la camiseta, el Manchester United podrá volver a brillar, a llenar de miedo y respeto en cada estadio que vaya y juegue, sobre todo, a devolverle a sus hinchas el orgullo de ser parte de este club histórico. Porque ser grande no se compra, se construye desde la raíz, con paciencia, corazón y un rumbo claro.

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