¿Te ha pasado que salís a la calle y ves a varias personas vestidas exactamente igual? Jeans anchos, camisas blancas oversize o los famosos tote bags. Es como si todos hubiéramos salido de un mismo tablero de Pinterest. La moda, que antes era una forma de expresión única y personal, parece haberse convertido en una competencia de quien se viste más como un Mocasinero o una chica con un cleanlook.
La era del espejo digital
Pinterest, TikTok e Instagram han transformado la manera en que concebimos el estilo. Lo que antes se encontraba en revistas o pasarelas, hoy se replica al instante con una simple búsqueda. Los algoritmos priorizan lo que más se comparte y en consecuencia, lo que más se repite. De esta forma, la creatividad se diluye en un ciclo de imitaciones infinitas.
En Santa Cruz, esto se nota más que nunca. Chicos que en tiempo en pandemia se veía que había más libertad de expresión con texturas, colores intensos o prendas fuera de lo común, ahora apuestan por looks neutros que “son bien” y se alinean con las tendencias hechas por Instagram o TikTok. El resultado: una ciudad donde todos se comienzan a vestirse igual, con un estilo cada vez más estandarizado.

Inspiración o imitación
Inspirarse no es un problema. De hecho, Pinterest nació para eso. El conflicto aparece cuando la inspiración se transforma en imitación pura. Si vestís así, sos minimalista; si vestís asá, sos coquette, sos muy clean look o muy old money. En ese intento de seguir una etiqueta, terminamos perdiendo la autenticidad.
La moda ha pasado de ser una herramienta para expresarnos a una forma de pertenecer. Ya no se trata tanto de lo que te gusta, sino de lo que encaja en el algoritmo. Cuanto más te parezcas a la tendencia, más likes recibís. Y en esa búsqueda de aprobación digital, el estilo propio se vuelve cada vez más difícil de reconocer.
El caso Santa Cruz: una copia al old money o Sade
En los últimos años, Santa Cruz ha crecido como la Capital de la moda en Bolivia. Sin embargo, en este ambito, la globalización digital ha generado una homogeneización visual evidente. Jóvenes diseñadores locales aseguran que es difícil competir contra la estética internacional, especialmente cuando el público busca “verse igual” que sus referentes en redes.
Marcas bolivianas emergentes, como Pret-à-Porter o los talleres de diseñadores independientes en Equipetrol, intentan recuperar la esencia local. Un claro ejemplo son la marca Papingo y Maminga, donde incorporan textiles nacionales, bordados y referencias culturales, pero enfrentan un consumidor que muchas veces prefiere lo “viral” a lo auténtico. Aun así, la nueva generación de diseñadores está apostando por fusionar lo global con lo local, dándole una nueva identidad a la moda cruceña.

Redes sociales: el doble filo del estilo
Las redes sociales han democratizado la moda, permitiendo que más personas se expresen visualmente, pero también han creado presión estética. Ya no basta con vestirse bien; hay que vestirse “para ser aesthetic”. Este fenómeno hace que muchos jóvenes duden de su propio gusto u ojo en su modo. En lugar de preguntarse “¿me gusta cómo me veo?”, se preguntan “¿queda bien para la foto?”.
Por culpa de eso nos hemos vuelto personajes de nuestras propias redes, adoptando estilos que quizás no nos representan por quiénes somos, pero sí cómo queremos ser percibidos. La autenticidad, entonces, se reemplaza por estética: la moda deja de ser un reflejo interno para convertirse en algo que no somos realmente.
Cómo recuperar el estilo propio
Recuperar la autenticidad en la moda no significa rechazar las tendencias, sino reinterpretarlas. Se trata de conocer lo que te gusta y adaptarlo a tu estilo. La moda cruceña tiene un potencial enorme para fusionar lo global con lo local, creando algo nuevo sin perder identidad.
Apoyar marcas bolivianas, combinar prendas de diseñadores locales y arriesgarse a salir del molde son pequeños actos que te harán ser más auténtico. Vestirse debería ser una forma de contar quiénes somos, no de encajar en lo que todos quieren ver
La moda copiada es cómoda, pero vacía. Si todo el mundo viste igual, la verdadera tendencia será ser diferente. En Santa Cruz hay talento, diseño y una identidad que realmente merece ser explorada. Así que la próxima vez que abras Pinterest, Instagram o cualquier red social, en lugar de copiar el outfit, reinventalo.
Porque la moda no está en seguir una tendencia, sino en crearla