¿Qué pasa cuando una mujer levanta el micrófono y su voz rompe el eco de un relato contado solo por hombres?

Carla Saucedo desafía prejuicios y transforma el periodismo deportivo en Bolivia, abriendo camino a una nueva generación de voces femeninas.

Una voz que desafía el machismo deportivo

Carla Saucedo no llegó por obra y gracia a la televisión, licenciada en comunicación social,graduada en periodismo deportivo de la Universidad de Palermo, se convirtió en la primer mujer comentarista de fútbol en una transmisión oficial en Bolivia durante la copa américa en 2019. Este hito dio un paso decisivo en la historia del periodismo deportivo en el país, desde entonces ha marcado presencia en programas como Tigo sport, construyendo un estilo crítico, analítico y firme.

Su voz profesional y directa, incómoda a quienes piensan que el fútbol es territorio masculino, y esa incomodidad es necesaria, porque solo cuando sacudís las estructuras se abren espacios para nuevas miradas, y muchas veces señala “cuando uno no está acostumbrado a una voz, más aún siendo mujer le ponen doble lupa para ver en qué uno pueda pisar el palito y equivocarse”

Detrás de una pantalla y la reducción al Estereotipo

la misoginia en el periodismo deportivo, es un reflejo de las estructuras sociales de santa cruz que someten a profesionales como Carla a un doble estándar, mientras que a sus pares masculinos se les concede autoridad, ella debe imponer su competencia frente a ataques que buscan su deslegitimación total, manifestada en frases como “no sabe de fútbol”

Este sesgo empieza en la exclusión con comentarios como “volvé a la cocina”, es una sentencia que busca encasillar a la mujer a la esfera doméstica, y negarle la propiedad del micrófono y del debate público, otros ataques que recibe se basan en “solo está ahí por imagen”, comentarios que buscan desautorizar su análisis táctico, refutando su argumento en el que es mujer y no sabe de fútbol.

Más que igualdad: credibilidad y respeto

El debate no debería estar dirigido en quién comenta, sino en la calidad del análisis, la profundidad del conocimiento y la capacidad de conectar con la audiencia.

La credibilidad de Carla Saucedo no se basa en ser “la primera”, sino en el camino que recorrió para dominar su campo, años de formación, lecturas tácticas, cobertura de torneos y constancia. Solo se trata de reconocer que el talento ya está ahí y que el periodismo deportivo debe evolucionar hacia un modelo que valore voces diversas, capacitadas y auténticas, en el que las diferencias no marquen distancias, sino que amplíen los puntos de vista, fortalezcan el diálogo y el respeto.

Ella no busca ser “la primera” o “la única”; busca ser parte de un periodismo que no mida talento con lupa. En este proceso, inspira a muchas jóvenes comunicadoras que sueñan con relatar, analizar partidos de fútbol.

Hoy Carla inspira a una nueva generación de comunicadoras que ya no se preguntan si pueden, sino cómo pueden hacerlo mejor.

Romper el silencio: un cambio cultural necesario

El caso de Carla no es aislado, es el reflejo de una transformación cultural lenta pero firme, donde las mujeres se apropian del espacio mediático deportivo en Bolivia.

El objetivo está en mantener la coherencia profesional frente a un entorno que muchas veces premia la imagen antes que la preparación. Para lograrlo, el periodismo deportivo necesita espacios de formación y audiencias más críticas, que aprendan a valorar el contenido antes que el género de quien lo emite.

El público tiene poder, elige qué tipo de contenido consumir, decide si sigue alimentando estereotipos o si apuesta por la profesionalización y la igualdad.

Desde comentaristas radiales hasta productoras de campo, nuevas voces están surgiendo en plataformas digitales, programas locales y medios independientes. La transformación del periodismo no se construye sólo desde las cámaras o las redacciones, sino también desde la audiencia, cada comentario en redes, cada transmisión compartida o crítica malintencionada influye en cómo se perciben las mujeres en los medios

El periodismo deportivo en Bolivia atraviesa un momento de transformación.

Entre pasión, esfuerzo y credibilidad, las voces femeninas conquistan el terreno que alguna vez les fue negado

Gracias a pioneras como Carla, las nuevas generaciones de periodistas deportivas tienen un espejo donde mirarse, su historia recuerda que la credibilidad se gana con esfuerzo, y que la pasión por el deporte no entiende de géneros y apoyarla no es un gesto simbólico: es un paso hacia un periodismo más justo, diverso y representativo.

Si eres estudiante o profesional de la comunicación o simplemente te gusta el fútbol, escucha y apoya las voces que aportan análisis y conocimiento, sin importar su género. Y si eres una joven periodista que sueña en dar analisis deportivos, prepárate, alza tu voz y mantener tu coherencia es el mejor acto de resistencia, y escuchá con atención.

Recordando que detrás de esa voz hay años de formación, pasión y lucha por un espacio que históricamente les fue negado, y que todavía existe un recelo de aceptación.
Porque el verdadero cambio en el deporte no solo se juega en la cancha, sino también detrás del micrófono.
Y este partido recién empieza.

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