Del Tiny Desk al mundo: cómo Catriel y Paco Amoroso convirtieron la rareza en éxito

Este año, Catriel y Paco Amoroso dejaron de ser una promesa de la música alternativa argentina para convertirse en un fenómeno cultural. Lo que empezó como una dupla experimental terminó captando la atención de medios, marcas y oyentes de todas las edades.

El Tiny Desk de “Baño María” fue el punto de inflexión. En menos de una semana, el video acumuló millones de reproducciones y los puso en el mapa internacional. A eso se sumó el boom de “Papota”, un álbum que sonó tanto en fiestas under como en playlists globales.

En menos de un año, su fama creció de forma espontánea y abrumadora: pasaron de tocar frente a menos de cinco mil personas a llenar estadios enormes. El ejemplo más claro fue River Plate, donde anunciaron su show y agotaron las entradas en apenas treinta minutos. Ese salto no fue casualidad: el Tiny Desk de “Baño María” fue el punto de quiebre que los catapultó al masivo reconocimiento, mostrando su talento sin artificios y dejando claro que lo auténtico todavía puede romper el algoritmo.

La primera vez que escuché a Catriel y Paco fue justamente por ese Tiny Desk. Se había vuelto tan viral que era imposible no verlo. Al principio me generó curiosidad, después sorpresa, y con el tiempo terminé agarrándoles un gusto increíble. Su música tiene algo que te hace adictivo y el álbum Papota lo confirma: es otro mundo. Lo que más me impactó fue su forma de narrar a través de los videoclips, donde cada canción se convierte en parte de una historia. No solo hacen música, construyen un universo audiovisual que mezcla ironía, emoción y una estética visual única.

Durante mucho tiempo, Catriel y Paco fueron considerados parte de una escena experimental, difícil de clasificar. No encajaban ni en el trap, ni en el rock, ni en el pop, y tal vez ahí estuvo su fortaleza. Su propuesta combina letras absurdas con crítica social, ironía y una estética visual que parece salida de un sueño digital.

El Tiny Desk de “Baño María cambió la percepción general: mostró a dos artistas con carisma, talento y una presencia escénica que no necesita artificios. Mientras otros se esfuerzan por parecer auténticos, ellos lo son sin quererlo. Esa naturalidad les abrió puertas más allá del público joven: muchos treintañeros y cuarentones los redescubrieron ahí, reconociendo en su música una energía que ya no encuentran en los artistas tradicionales.

Escuchar a Catriel y Paco es una experiencia inigualable. Juegan con sonidos, voces y sampleos de una forma que rompe cualquier esquema. La primera vez que los escuchás, probablemente pensás: “¿Qué es esto?”, pero por alguna razón se te queda en la cabeza. Cuanto más los oís, más sentido cobra todo: empezás a disfrutar tanto la música como la dupla, su química, su humor y su forma de romper lo esperado.

Aunque su estética y lenguaje parecen pensados para la Generación Z, su público se amplió. Hoy, entre los 30 y 40 años, hay quienes los escuchan con fascinación, no solo por moda, sino porque reconocen en ellos una rebeldía artística que se perdió en la música comercial.

Su impacto no se limita al sonido. En los últimos años, se transformaron en referentes de moda urbana y estética alternativa. El estilo que manejan en los conciertos es súper llamativo: usan prendas exóticas, combinaciones imposibles y looks tan únicos como su música. Su vestuario, junto con la puesta en escena, hace que cada show sea una experiencia inigualable.

La evolución de Catriel y Paco no fue casual. Vienen construyendo su camino desde hace años, colaborando con artistas de distintos géneros y apostando por una propuesta audiovisual completa. El éxito de Papota y el reconocimiento del Tiny Desk no son golpes de suerte: son el resultado de un proceso artístico sostenido, hecho a su manera.

El hecho de que Kendrick Lamar, uno de los artistas más influyentes de la época, los haya elegido como teloneros confirma que su propuesta tiene alcance global. No por sonar como lo de afuera, sino precisamente por lo contrario: por sonar a lo que nadie más se anima a hacer.

Catriel y Paco Amoroso no son solo artistas exitosos: son un reflejo de cambio. Demuestran que la creatividad sigue siendo una herramienta de resistencia y que, incluso en una industria saturada, todavía hay lugar para lo genuino.
Si todavía no los escuchaste, hacelo. Pero escuchalos de verdad. No por moda, sino para entender por qué tanta gente desde los 20 hasta los 40 siente que en su música hay algo distinto, algo que hacía falta hace tiempo.

Author

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *