
¿Vas a saltar? ¿En dónde? Porque, seamos sinceras, con los precios de los cupos para los parqueos, una ya no sabe si saltar en un garaje, o dedicarse solo a saltar la cuerda. Ya sé, falta todavía, pero en Santa Cruz el calendario social no perdona: apenas terminemos de brindar por el 2025 y ya va a haber grupos de amigos preguntando “¿Tradi?”.
Pero no nos adelantemos. Primero hay que sobrevivir al cierre del año, esa época en la que todavía tenés papel de regalo pegado en las uñas (a pesar de que a vos solo te dieron medias), y tenés una agenda llena de fiestas que parecen competir por quién te deja más cansada y más pobre.
Cerrar un año más —o menos, depende cómo lo veás— tiene sus cosas buenas: estás de vacaciones, y puede que tus padres te auspicien una que otra joda. Pero si la que lo paga sos vos… ahí cambia la cosa, ¿no? Esto de ser veinteañera, y encima, soltera, ya no es tan bonito cuando toca ver cuánto gastaste a tarjetazos (aunque las tarjetas no sirvan de mucho en Bolivia, pero la expresión se entiende). Igual, una se las busca —aunque el presupuesto esté llorando—; nada que un live vendiendo ropa en TikTok no arregle.
El presupuesto no es lo único que llora: yo también, en medio de montañas de ropa, quejándome de que, si fuera hombre, me pongo la camisa blanca de ayer y listo. Pero no, toca ver vestidos en Instagram, y rogar que 40 chicas no tengan el mismo, ya que la tienda donde lo compré, es conocida en el pueblo.
Pero no todo es gastar. Cada vez más chicos están repitiendo sus outfits. Usar el mismo top en dos fiestas ya no es un pecado social, es responsabilidad ambiental. Además, con el maquillaje, los accesorios y la buena actitud, nadie nota la diferencia. Ponete lo que querrás, si te gusta, se usa. Y si alguien dice: “Ya te pusiste eso”, respondé: “Sí, pa’ eso tengo la lavadora”.
Ok, una vez resuelto el tema del outfit, vámonos al plan, porque llorar por graduaciones, despedidas o reencuentros, no es pa’ una hora, pa’ eso están las maratones en Equipe (y seguramente ese día va a haber). ¿Te animás a correrla? Ya estuvo, andate a Samaipata a “descansar” con tus amigos —¡pero reservá ya!—. ¿Más chill? Junte en casa con un JBL y cocteles. En sí, no se trata de tener un plan caro, sino de no quedarse sin uno.
Ya sobreviviste al 31, quizás con la cuenta vacía (otra vez) y promesas que no vas a cumplir —menos la de olvidar a tu ex, esa cumplila—. Pero, ¿cuál es el apuro? Tenés todo el año pa’ pensar en metas; enero no es enero, es precarnaval.
El grupo de WhatsApp duró medio día en silencio —el que se duerme después de la amanecida—, pero ya rebalsa de mensajes como si las de la comparsa fuéramos nosotras, y más si nunca antes has saltado. Pero esos precios hacen que más de una no quiera levantar los pies del piso y saque el as bajo la manga: “¿Y si viajamos?”, para que otra continúe con: “Verdad, aquí seguro canta Joseca o Corona”.
Wait a second, aquí entra una cuestionante. Sí, cuestionante, en este artículo que empezó dando consejos de moda: ¿talento nacional es sinónimo de menos digno? Parece lógico que, una vez terminada la época de bonanza boliviana, los precios de todo suban, especialmente de los artistas extranjeros. Pero acá estamos para hablar de estilo, por eso vamos a hacer una analogía: el vestido de Año Nuevo costó Bs. 300, y quizás no lo volvás a usar; el cupo para saltar, un poco más, pero escuchando música y compartiendo, aunque haya más fotos que otra cosa; el viaje, hasta el doble. Entonces, no te cerrés a la posibilidad de divertirte en un parqueo con los Supersexiboys de fondo.
Una vez terminada esa pequeña reflexión, volvamos al outfit carnavalero, porque Carnaval ya no equivale a usar ropa vieja que pueda ensuciarse; cada vez es más Coachella y se trata de resaltar entre todos los que van similares —¡Y son absolutamente todos!—.

Pero ahora, a lo que vinimos —ya dije eso diez veces—. ¿Cómo resaltamos?
Belleza no es sinónimo de incomodidad. Para esto, date un día o dos para ir a comprar lo necesario para 3 días de pura joda. Si te preocupa ensuciar tu ropa, te recomiendo empezar por comprar zapatos: tenis casuales de Vizzano, cómodos y asequibles, mejor blancos, así no se nota que los repetís los tres días.
Unos shorts para soportar el calor, pero si sos de las que sufre con rozaduras, mejor andate por straight jeans, así se equilibra con el ancho de la casaca, pero dentro, un top de color complementario. Si tenés complejo de Gloria Trevi, y andás con el pelo suelto todo el día, es momento para avisarte que el frizz va a ser tu peor enemigo. Optá por colas o moños, vas a estar más cómoda sabiendo que todo está en su lugar. ¡Casi me olvido! El protector solar es indispensable, igual que la hidratación constante.

Llegó la parte divertida. Después de Halloween, este el momento perfecto para usar brillos y colores en el maquillaje. Evitá los maquillajes cargados de sombras: los líquidos abundan en un parqueo, y corrés el riesgo de arruinar tu make up. Optá por cosas más simples, para que si tenés algún inconveniente no sea muy notorio. Y, por último, y más importante, ¡no olvidés la buena actitud!, nada eleva más un outfit que una persona siendo segura de sí misma!

Con estos consejos, ya estás lista para cualquier plan. Claro, sabemos que el presupuesto no se estira como chicle, y cada boliviano gastado duele un poquito. Pero aquí está la gracia: resaltar en cualquier lugar no depende de cuánto gastés, sino de cómo combinés lo que tenés. Entre precios, viajes y cupos imposibles, lo que realmente importa es divertirse y sentirse bien con uno mismo. Y si te quedaste sin plata, aún estás a tiempo: nada que un live vendiendo ropa en TikTok no arregle.
Referencias:
Cosas que hacer en Samaipata: https://www.tripadvisor.es/Attractions-g303189-Activities-Samaipata_Santa_Cruz_Department.html
Nova Moda – Zapatillas Casuales Vizzano: https://www.novamoda.com.bo/producto/detalle?codigo=1436.100&material=PELICA&color=BLANCO%2099